jueves, 26 de agosto de 2010

Fiesta de blanco (Soneto 127)


Como traca final y colofón,
anoche se montó una nueva fiesta,
que a falta de cantante con orquesta
contó con karaoke y proyección.

Vestir de blanco era condición
y también acarrear cumplida cesta,
para así resultar menos molesta
la carga de la cena al anfitrión.

¡Qué apetito voraz siguen teniendo
estos mozos y mozas folloneros,
y cuánta sed, conforme van bebiendo!

¡Qué alaridos, cual perros lastimeros;
qué desafinos van todos haciendo,
destrozando baladas y boleros!


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